Necesitamos los abrazos, algunas personas más que otras, pero en términos
generales ese contacto cercano nos hace sentir bien. La responsable es la
oxitocina, nos gritan desde la ciencia; esa hormona activada por los
receptores que tenemos en la piel que se libera provocando una cascada de
emociones positivas. Lo saben los bebés que buscan estar entre los brazos de
su madre... Lo saben las mamás, que con solo tener al hijo sobre su pecho
sienten que lo tienen todo.
A lo largo de la vida recibiremos y daremos miles de ellos. Abrazos de amigos,
de amantes, de pasión, de alegría, y de consuelo, porque los abrazos también
sirven para eso.
Pero... ¿Qué pasa cuando dejamos de abrazar? ¿Cómo lo sienten nuestro cuerpo y nuestra mente? ¿Somos los mismos sin abrazos? Como si se tratara de un ensayo clínico a gran escala, un virus desconocido nos puso bajo la lupa. En este libro haremos un recorrido por esos cambios que provocó en nuestras vidas la pandemia provocada por el Sars Cov-2, el nuevo coronavirus. Meses de aislamiento, distanciamiento físico y una nueva normalidad que tendremos que empezar a aceptar mientras sentimos el fenómeno conocido como “hambre de piel”.
¿Somos los mismos sin abrazos? ¿Seremos los mismos? En estas páginas intentaremos descubrirlo, desde una mirada científica, social, psicológica y antropológica. ¿Nos acompañan?

"Uff, no me había dado cuenta de lo importante que son en mi vida los abrazos hasta que no pude darlos. Ahora los disfruto más".
"Durante la pandemia me moría de ganas de abrazar a mi abuela. Paso mucho tiempo hasta que volví a hacerlo sin miedo a enfermarla".
"Que lindo lo que cuentan en el libro sobre los abrazos, no sabía que traían tantos beneficios"